viernes, 2 de julio de 2010

Espacio público y calidad de vida

El espacio público entendido como los lugares de uso colectivo y de convivencias sociales cotidianas es un elemento estructurante de la vida en centros urbanos. En este sentido, las ciudades de hoy tienen la necesidad de crear espacios de libre acceso donde sus habitantes se integren espontáneamente sin importar su condición social o económica. Esta dinámica de integración genera un significado especial del espacio para los ciudadanos a la vez que erige ciudades más amables, más alegres y sobretodo más dignas.

La disponibilidad de espacio público en los centros urbanos es un reconocido indicador de calidad de vida para sus habitantes. Distintos análisis en salud urbana han propuesto como la presencia de espacio público peatonal, ciclovías y parques en las ciudades es motor para la promoción de la actividad física. El desarrollo urbano de estos espacios de esparcimiento, así como el de otros equipamientos recreativos y culturales, fomenta nuevos comportamientos sociales más igualitarios. Es así como ciudades modelo en el mundo son reconocidas por la cantidad y calidad de su espacio público y por como dichos lugares son articuladores de una buena calidad de vida para sus residentes.

De la misma manera, la correcta gestión del espacio público impulsa nuevas tendencias económicas que se traducen en ciudades más atractivas y más competitivas. Está documentado como el manejo sostenible del espacio público urbano contribuye a impulsar la actividad económica y a mejorar el entorno empresarial.

En las últimas dos décadas, Bogotá ha experimentado una transformación urbanística positiva. Dicha transformación estuvo principalmente fundamentada en proyectos de construcción de infraestructura, transporte público masivo y en procesos complementarios de recuperación de espacio público y cultura ciudadana (desarrollados particularmente por administraciones anteriores al actual gobierno). Esa nueva dinámica en la ciudad generó en los bogotanos nuevas prácticas cotidianas en beneficio de su salud y calidad de vida.

Con la implementación del sistema de transporte masivo Transmilenio, Bogotá no solamente mejoró notablemente la movilidad por los corredores viales donde éste fue implementado, sino que también renovó sus calles y avenidas haciéndolas más amables al peatón. Andenes, plazoletas, puentes peatonales y ciclorutas empezaron a ser parte de la estructura urbana de la ciudad y a través de diferentes campañas se invitó a los ciudadanos a hacer uso de estos espacios (ajenos hasta entonces para la mayoría) y a sentirlos suyos.

La exitosa ejecución de proyectos de construcción de bibliotecas y megaparques públicos llevada a cabo durante finales de la década de los noventas e inicios de los años dos mil, contribuyó notablemente a ampliar la disponibilidad de espacio público por habitante en Bogotá. Al mismo tiempo, estos proyectos se presentaron como una nueva oportunidad para que los ciudadanos compartieran de manera igualitaria nuevas experiencias de esparcimiento.

Según la Secretaría Distrital de Planeación, Bogotá cuenta con un poco menos de 5 m2 de espacio público por habitante. Esta cifra está considerablemente alejada de los estándares recomendados por autoridades internacionales en el tema. Por ejemplo, la Organización Mundial de la Salud estima que el espacio verde de libre acceso en las ciudades debe estar entre los 10 y los 15 m2 por habitante. En este sentido, el programa Visión Colombia II Centenario enuncia que en el año 2019 las grandes ciudades colombianas deben contar con una disponibilidad de espacio público que se acerque a dichos estándares internacionales (por lo menos 10 m2 por ciudadano). Sin embargo, con la dinámica de densidad poblacional que experimentan ciudades como Bogotá y sin una voluntad política definida, esta meta será difícil de alcanzar.

A pesar de los mencionados avances en construcción, recuperación y mejoramiento del espacio público de la capital colombiana, aún hay mucho trabajo por realizar en esta transformación. Una de las grandes falencias de las recientes administraciones distritales ha sido la falta estrategias claras para garantizar el mantenimiento y la conservación de los espacios públicos. Según el Observatorio de Espacio Público de Bogotá aún es necesario el diseño de instrumentos eficientes y efectivos para la defensa y gestión de estos lugares en la ciudad. De la misma manera faltan iniciativas concretas de aprovechamiento económico de este recurso con el objetivo de que éste sea autosostenible.

Lo anterior a pesar de lo estipulado en el Plan Maestro de Espacio Público para la ciudad y de la labor que realiza el Departamento Administrativo de la Defensoría del Espacio Público. En el primero se especifican las políticas de gestión, de cubrimiento y accesibilidad, y de calidad a seguir por la administración distrital para una efectiva generación, utilización, mantenimiento y protección del espacio público. La segunda es una entidad del Distrito que ha venido trabajando en la defensa participativa y sostenibilidad territorial del espacio público, promoviendo su recuperación a partir de un control social y la participación privada y comunitaria.

En el contexto anterior, la intensión de convertir a Bogotá en una ciudad más competitiva requiere de continuar el proceso de transformación de su espacio público. El desarrollo y la administración correcta de estos escenarios convertirán la ciudad en un mejor lugar para vivir, llamativo a la vista de visitantes y de inversionistas de capital nacional y extranjero.


¿En qué sentido trabajar en Bogotá?

Planeación y renovación urbana. Es claro que a pesar de los esfuerzos realizados por anteriores gobiernos distritales, Bogotá se encuentra rezagada en cuanto a la disponibilidad de espacio público por habitante. En este sentido, las estrategias de planeación y renovación urbana en la ciudad deben involucrar la generación de nuevos equipamientos para la recreación y el sano esparcimiento de los ciudadanos (v.g., parques, zonas verdes, alamedas, ciclorutas). Es decir, las políticas de planeación deben orientar a la ciudad hacia una transformación que le permita ser una urbe más humana, más social y más participativa.

Consecuentemente con la proposición anterior, los nuevos proyectos inmobiliarios en la ciudad no solo deben estar enfocados como una solución de vivienda, sino que éstos deben proyectarse para construir infraestructura de espacio público. El desarrollo de estos espacios es, sin lugar a dudas, un mecanismo de valorización por lo que su construcción constante será una estrategia para convertir a Bogotá en una ciudad más competitiva. Igualmente, en la medida en que dichos proyectos de renovación urbana sean concluidos con éxito, los ciudadanos podrán experimentar una mejora notable de su calidad de vida.

Un caso específico del tipo de nuevos espacios que deben ser desarrollados son las canchas deportivas sintéticas en sectores populares de la ciudad. Estos espacios son construcciones modernas, con materiales duraderos disponibles para la práctica saludable del deporte. Igualmente estas canchas y sus inmediaciones funcionan además como lugar de reunión e integración para la comunidad y tienen un alto impacto en aspectos como la seguridad de la zona. En este mismo sentido es importante trabajar en la promoción de la restructuración de los salones comunales en centros culturales y de conocimiento. Los salones comunales deben convertirse en espacios donde los vecinos del sector puedan gozar de pequeñas bibliotecas y salas de cómputo. Para que esta iniciativa funcione debe ser una política del distrito. La administración distrital debe ser un ente promotor del movimiento comunal y fomentar los mecanismos para que los salones comunales en todas las localidades de Bogotá puedan ser centros unos verdaderos centros de integración y conocimiento.

Con el objetivo de tener una ciudad más digna, es fundamental la correcta planeación territorial del las zonas que aún se encuentran por desarrollar en Bogotá (v.g., plan zonal del norte y plan zonal de Usme). Es mandatorio que en estos planes se garantice la inclusión de zonas destinadas al libre esparcimiento, a la cultura y al goce y recreación de los bogotanos. En especial las nuevas zonas destinadas a construcción de vivienda para estratos bajo y medio bajo es determinante que estén dotadas con este tipo de equipamientos y de servicios complementarios como colegios, bibliotecas y unidades de policía descentralizadas (e.d., CAI). Al mismo tiempo, estos planes deben incluir y ejecutar elementos que garanticen la accesibilidad y sostenibilidad de estos escenarios. Todo este desarrollo urbano debe estar enmarco, por supuesto, en el respeto por las áreas forestales y de reserva que están presentes en estas zonas geográficas de la ciudad.

Otra zona cuya planeación y renovación se torna urgente, es el centro de la ciudad. El centro es para muchos bogotanos el espacio geográfico donde transcurre su vida pero además donde se sienten social y culturalmente incluidos. Es por esta razón que se debe trabajar en construir un centro para todos, que se presente realmente como lugar de integración y que sea usado como elemento recuperador de la memoria histórica de los bogotanos.

Una alternativa de generación de espacio público en el centro de la ciudad puede ser la construcción de corredores turísticos que permitan dar un uso sostenible a zonas que tengan alguna significancia histórica. Asimismo, la recuperación de parques, plazoletas y andenes es determinante para dar vida a sectores hasta ahora marginados del centro de la ciudad. En este sentido, la recuperación integral del espacio público en esta zona debe tener en cuenta la población cuya vida se allí se desarrolla. Estos programas de renovación urbana deben contar con estrategias de integración y reubicación de la población que actualmente existe en el centro, de tal forma que se logre no solo un cambio físico de esta zona de la ciudad, sino también un positivo cambio social.

Escenario Multipropósito en Bogotá.

La ciudad necesita de un espacio donde se puedan llevar a cabo eventos de alta afluencia de público y de gran categoría (v.g., conciertos, espectáculos artísticos). La propuesta es aprovechar el área donde se encuentra actualmente el Coliseo el Campín (incluida la zona de parqueaderos que se encuentra subutilizada) para construir allí un escenario moderno y seguro de gran magnitud. Ese nuevo equipamiento, que puede funcionar bajo la administración del Distrito en concesión a un particular, con seguridad abrirá las puertas a atracciones musicales, deportivas y culturales de nivel mundial que hasta ahora han sido ajenas a los bogotanos.

Cultura ciudadana. Bajo la premisa de que el espacio público es de todos, los bogotanos deben apropiarse de estos lugares de libre acceso y sentirlos suyos. En este sentido, cada ciudadano no solamente debe entender los beneficios en su calidad de vida de parques, senderos, andenes, y ciclorutas, sino que también debe estar comprometido con el buen uso y aprovechamiento de estos espacios.

La conservación adecuada y en buen estado de estos equipamientos urbanos depende en gran parte del uso respetuoso que se les de. Es por esta razón que sigue siendo determinante recuperar las nociones de cultura ciudadana cada vez más ajenas para la mayoría de los habitantes bogotanos.

Asimismo, en el proceso de recuperación del espacio público en la ciudad es precisa una promoción del autocontrol. A través de campañas de educación y sensibilización invitar a comerciantes ambulantes y transeúntes a no hacer ocupación indebida de estos lugares, mantenerlos limpios y disponibles para su correcto uso y aprovechamiento de la comunidad.

Aprovechamiento económico del espacio público. Tan importante como la generación de espacio público es la gestión para garantizar que este sea sostenible. De esta forma es necesario el planteamiento de programas de aprovechamiento económico de estos lugares. Una de las alternativas utilizadas hasta el momento para la generación de recursos ha sido la adjudicación de contratos de concesión del mobiliario urbano. En esta modalidad de contratación, el contratista puede generar alguna rentabilidad mediante el uso comercial del lugar y el mismo debe encargarse de su mantenimiento y conservación (un caso común es la publicidad en paraderos de buses).

Sin embargo, estas iniciativas de aprovechamiento económico deben ser más agresivas y orientadas principalmente a velar por el interés general (en cuanto a garantizar la sostenibilidad de los lugares públicos) y no a favorecer algunas intenciones particulares. La publicidad ofrecida en estos espacios, por ejemplo, debería estar orientada únicamente a la promoción de eventos culturales, deportivos, recreativos y sociales. De la misma forma, parques, alamedas, andenes y plazoletas podrían ser usados como áreas de exposiciones artísticas, bailes y ferias culturales (al igual que sucede en varias ciudades del mundo).

Comerciantes ambulantes. La ocupación del espacio público por parte de comerciantes ambulantes es una problemática que debe ser tratada con el mayor interés y rigurosidad por parte de la administración local. La regulación de las ventas sobre el espacio público debe ser estricta y bien definida, sin dar lugar a vicios que entorpezcan la acción de las autoridades. Aunque no es muy clara la cifra de vendedores ambulantes en las calles bogotanas, el Instituto para la Economía Social estima que la cifra en el año 2008 podía estar cercana a los 37,000. En respuesta a esta situación se ha venido trabajando en la implementación de módulos de ventas (particularmente en las localidades de Santafé y Candelaria) y la organización de ferias temporales de las que participan comerciantes callejeros afiliados a distintas asociaciones.

Sin embargo, el cubrimiento de este tipo de estrategias de regulación sólo ha logrado beneficiar a un porcentaje muy bajo del total de vendedores. En la intensión de generar mecanismos incluyentes en la defensa de espacio público es necesario trabajar en que dichas ferias temporales y módulos de ventas estén debidamente reglamentados. El proceso de adjudicación de los cupos debe ser un proceso legítimo que no se preste para prácticas corruptivas por parte de funcionarios de la administración local. Adicionalmente este proceso debe condicionar las zonas intervenidas de tal forma que se garantice que no serán posteriormente ocupadas por nuevos vendedores.

Al mismo tiempo, estas soluciones de recuperación de espacio público serán efectivas si además representan una verdadera opción económica para los vendedores. No se trata solamente de reubicar a los vendedores sino de que esta reubicación ser una oportunidad para que su negocio se mantenga y se legalice. Se requiere un acompañamiento al proceso por parte de las autoridades, que oriente a este grupo personas para sacar el mayor provecho de su nueva ubicación. Quizá de esta forma las estrategias de módulos de ventas y de ferias temporales podrían llegar a ser de cubrimiento masivo.

En la búsqueda de las posibles soluciones a la problemática de ocupación de espacio público por parte de vendedores ambulantes, es fundamental contar con un diagnóstico detallado de esta problemática, que incluya un número más exacto del total de comerciantes, su ubicación actual y la distribución de los tipos de productos ofrecidos.

Seguridad Urbana. La ocupación inadecuada del espacio público es a su vez uno de los principales medios de promoción de la ilegalidad en la ciudad. La informalidad en las calles bogotanas genera un ambiente propicio para la incidencia de crímenes menores y esta condición limita notablemente el libre acceso y disfrute del espacio público por parte de los ciudadanos. En este sentido, es necesario trabajar en Bogotá en mantener la legalidad como un elemento fundamental del desarrollo de la ciudad.

El alejamiento de los ciudadanos de lugares públicos abiertos en Bogotá fue en algún momento generado por la sensación de sentirse vulnerables e inseguros. Esta situación llevo a que muchos de éstos prefirieran buscar espacios que se percibían más seguros tales como los centros comerciales. Por esta razón es fundamental no solo garantizar la disponibilidad de espacios públicos para el goce de los habitantes bogotanos sino también trabajar en la posibilidad de acceso a éstos. Se requiere de un trabajo conjunto entre los distintos entes competentes que brinden al ciudadano la confianza suficiente para que el salir y disfrutar de espacios abiertos sea una opción de ocupación del tiempo libre. En esta estrategia el mantenimiento de estos lugares, la disponibilidad de alumbrado público y la presencia continua de autoridades y mecanismos alternos de vigilancia (v.g., uso de video cámaras), son acciones todas complementarias entre si y a su vez indispensables.

Referencias:

Alcaldía Mayor de Bogotá (2005). Plan Maestro de Espacio Público. Decreto 215 de 2005.

Alcaldía Mayor de Bogotá y Cámara de Comercio de Bogotá (2005). Memorias: Foro Internacional Espacio Público y Ciudad. Bogotá.

Alcaldía Mayor de Bogotá (2010). Departamento Administrativo Defensoría del Espacio Público. Disponible en: http://www.dadep.gov.co/

Cámara de Comercio de Bogotá (2008). Primer Observatorio de Espacio Público de Bogotá. Disponible en: http://camara.ccb.org.co/documentos/4414_observatorio_espacio_publico.pdf

Gómez Serrudo, N.A. (2007). Espacio Público en Bogotá. Revista Bitácora Urbano Territorial. Vol 1. Número 11, 40-52.

Organización Panamericana de la Salud-OPS (2009). Análisis del Perfil de Salud Urbana en Bogotá. Fundación Ciudad Humana, Bogotá.

Márquez, Juan C. y Eduardo Behrentz (2009). Debilidad Institucional y Aceptación de la Ilegalidad: El Caso de la Permisividad Policial en el Control de las Infracciones de Tránsito en Bogotá. Universidad de los Andes. 2009.

lunes, 21 de junio de 2010

Obras incompletas: trampas mortales


He visto en distintas obras que supuestamente se entregan en Bogotá, que los contratistas no están realizando las demarcaciones y no están instalando ni reductores de velocidad o las señales de tránsito, poniendo así en peligro la vida de miles de ciudadanos.
El caso de la Circunvalar es uno de los tantos, allí unos 800 metros de la Avenida Circunvalar en el sector comprendido entre las calles 7 y 17 en pleno centro de la ciudad fueron intervenidos, la capa asfáltica de la vía fue cambiada, sin embargo, no se pintaron las líneas sobre la vía y los vehículos no tienen carril.
Pero la demarcación no es el único problema, si usted se dirige hacia el sur, encontrará luego del funicular del Cerro de Monserrate, una alcantarilla sin tapa, ¡qué peligro! Siendo una vía tan rápida como la Circunvalar. En el registro fotográfico, es evidente que el contratista que hizo el reparcheo dejó el hueco, que esperamos sea tapado con urgencia.
Para completar estas chambonadas, también urge que en ese tramo arreglado, frente a la Clínica Roosevelt y la Universidad Distrital sede de la facultad de ingeniería ambiental, se pongan verdaderos reductores de velocidad y se incrementen las señales de precaución por el paso de peatones. Hoy está en peligro la vida de cientos de estudiantes y de señoras con sus pequeños hijos que llegan a consulta médica.
Hago un llamado a la Administración para que se realicen obras, pero totalmente terminadas, no podemos poner en peligro la vida de los ciudadanos, porque en vez de beneficiar a los bogotanos estamos tendiéndoles trampas mortales.

martes, 8 de junio de 2010

La calidad de la educación en Bogotá




He denunciando en múltiples ocasiones el pésimo estado en el que se encuentran distintas instituciones educativas en Bogotá. Hoy haré un recuento de los últimos colegios que recorrí, entre ellas están la Institución Educativa Distrital General Santander en la localidad de Usaquén, el colegio Alfonso Reyes Echandía en la localidad de Bosa y el San Benito Abad en Tunjuelito.
En el Colegio General Santander, los estudiantes no aguantaron más y hace aproximadamente un año, se tomaron por las vías de hecho la carrera séptima a la altura de la calle 116, bloqueándola para exigir un sitio digno donde recibir sus clases.
Este colegio, sufrió en Mayo de 2008, tras el sismo que sacudió a Bogotá, un daño en su estructura, -en el siguiente link, pueden apreciar la visita técnica que realizó la DPAE y corrobora que hay un daño en el colegio. http://colegiogsantanderusaquen.blogspot.com/2009/05/solicitud-de-visita-tecnica-dpae-se-2.html -pero hoy, dos años después, los estudiantes deben tomar clases en un sitio arrendado y pese a los numerosos hechos que demuestran que su antigua sede está a punto de caerse, no hay una solución a la vista.
Los alumnos y padres de familia, ahora han escuchado que serán trasladados a un nuevo sitio, en la calle 170, donde seguirán en arriendo. Este sitio, como lo apreciamos en la foto 1, no está acondicionado para un colegio.
FOTO 1. Posible nueva sede del Colegio General Santander (Usaquén).
El otro caso preocupante, es el entorno del Megacolegio Distrital Alfonso Pérez Echandía, inaugurado en Junio de 2007, con una inversión que superó los 11 mil millones de pesos. Las vías aledañas al centro educativo ubicado en el barrio San Pedro de la localidad de Bosa, son un desastre y más aun en esta época invernal.
Comprobé que los estudiantes deben cruzar todos los días un mar de lodo antes de llegar al colegio, como se puede ver en la foto 2. Todos, incluidos padres de familias, se ven seriamente afectados por el barro.
Junto con la comunidad, esperamos que haya una solución inmediata para los 3.500 alumnos de este colegio.
FOTO 2. Entrada al Colegio Alfonso Reyes Echandía (Bosa).
El siguiente caso es el del Colegio San Benito Abad en la localidad de Tunjuelito. De esta institución educativa, he denunciado que sus alumnos merecen respeto, y las autoridades deben salvaguardar la vida del estudiantado, ya que la estructura está que se viene al piso por lo vieja que se encuentra.
Sin ni siquiera ubicar a los estudiantes en otra edificación, cientos de niños y niñas corren el riesgo de que un muro les caiga encima. La problemática no se ha querido solucionar justo cuando al lado del colegio, se está construyendo una vía que conectará la Avenida Boyacá con la Avenida Villavicencio, por lo tanto, el colegio debería ser intervenido.
En el siguiente video blog, conocerán más de esta denuncia: http://davidluna.blog.terra.com.co/2010/02/22/david-luna-denuncia-abandono-en-escuela-de-bogota/
Al conocer estas historias, me queda un manto de dudas de la calidad de educación que están recibiendo los niños y niñas bogotanas. Es urgente que se solucionen estos casos, para garantizar el bienestar de nuestras futuras generaciones.

martes, 1 de junio de 2010

Bogotá no está preparada para el Mundial de fútbol juvenil ¡La Administración debe reaccionar!

Estamos muy preocupados por los atrasos que existen en las mega obras complementarias en Bogotá para la realización de un evento como lo es un Mundial de Fútbol.
La capital no puede quedar relegada frente a ciudades como Pereira y Cali en donde ya se están adelantando obras en sus estadios. Bogotá debe recibir en el año 2011, el próximo año, a las selecciones de fútbol juveniles en la inauguración del certamen y entregar un espectáculo digno de un Mundial de fútbol Sub – 20 en la final, pero ¿Qué adecuaciones se están adelantando en el Nemesio Camacho “El Campín”? Ninguna por cierto.
Pero dejemos de mencionar los estadios, ya que la ciudad, en todo su entorno tiene que estar al 100 por ciento para el evento. La llegada de las delegaciones y la prensa internacional a Bogotá debe manejarse a la altura de las mejores ciudades.
Es prioritario que los problemas de movilidad se solucionen, no olvidemos que las principales vías hoy están en obra, por ejemplo, la calle 26, la vía de entrada a la ciudad, las cuales tienen más de 10 meses de atraso en su adaptación a la lll fase de TransMilenio.
A esto debemos sumarle los 24 meses de atraso de la Vía al Llano, los 20 meses de los andenes de la calle 116, la Vía de los Comuneros, etc. Por eso he afirmado que en un 50 % están atrasadas las obras en Bogotá para el Mundial de fútbol.
Este preocupante llamado lo hice en la Comisión Primera de la Cámara de Representantes, esa intervención fue retomada por La Cosa Política de RCN Noticias, véanla: http://www.youtube.com/watch?v=D-iT9Jq5SCY
De igual manera, aprovecho este espacio para insistir en la propuesta que he hecho en varias oportunidades sobre la necesidad que tenemos los bogotanos de contar con un verdadero escenario cultural. Debemos aprovechar sitios como el terreno en donde se encuentra el Coliseo El Campín para la construcción del mismo, allí los ciudadanos podremos contar con la mejor infraestructura y desarrollo tecnológico que sea comparable a los grandes eventos que se realizan en varias ciudades del mundo.

lunes, 24 de mayo de 2010

No más contaminación por ruido en Bogotá

El ruido, entendido como cualquier sonido no deseado o potencialmente dañino para la salud de las personas, es hoy en día considerado como uno de los principales problemas ambientales de los centros urbanos. La problemática de contaminación auditiva se manifiesta además como una consecuencia del crecimiento urbano y económico de las ciudades afectado directamente la calidad de vida de sus habitantes. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha asociado la exposición a elevados niveles de ruido con afecciones en la salud de las personas, incluidos cambios de comportamiento, irritabilidad y estrés.


Descripción del problema en Bogotá

Las autoridades ambientales locales han logrado identificar que la principal fuente de ruido en la ciudad es el tráfico vehicular. Sin embargo se reconocen otras fuentes de emisión importantes tales como actividades comerciales, actividades industriales y de construcción, el perifoneo y el tráfico aéreo. No obstante, a nivel distrital la información que se tiene sobre el diagnóstico de esta problemática ambiental es todavía muy somera.

En el año 2005 la Personería de Bogotá elaboró un informe de control institucional a la contaminación auditiva. En dicho informe se documentó información relacionada con el número de quejas por ruido instauradas ante las distintas alcaldías locales. A partir de este indicador se concluyó que las localidades de Suba, Engativá y Kennedy eran las más afectadas por situaciones de altos niveles de ruido.

La Secretaría Distrital de Ambiente (SDA) ha llevado a cabo distintos proyectos para la generación de mapas de ruido en la ciudad. Una primera aproximación se realizó en convenio con la Universidad Incca de Colombia y consistió en el desarrollo de este tipo de mapas para las localidades de Fontibón, Engativá, Santa Fé, Kennedy y Puente Aranda. En dicho ejercicio se consiguió además georeferenciar las principales fuentes generadoras de ruido. En el año 2009 estos mapas fueron actualizados para cinco de las localidades más afectadas por esta problemática y según el Observatorio Ambiental de la ciudad se estima que para el año 2010 se realicen otros cuatro mapas de ruido adicionales.

Un estudio recientemente publicado por la Universidad de los Andes determinó los niveles de presión sonora en diferentes espacios de la ciudad, clasificados tal como lo indica la normativa nacional (Resolución 627 de 2006). Según los resultados de este ejercicio los niveles de ruido ambiental encontrados en la ciudad superaron los valores límite nacionales en el 75 % de las pruebas. Este fue el caso incluso para cuando se evaluaron inmediaciones de sectores tales como parques y hospitales.

Este mismo estudio documentó el ruido producido por el tráfico vehicular en tres importantes corredores viales de la capital (Avenida Circunvalar, Avenida Carrera 30 y Carrera Séptima). Los resultados demuestran que los ciudadanos están expuestos a niveles de ruido que superan los 75 decibeles en inmediaciones de las vías caracterizadas. Estos niveles de contaminación auditiva están por encima de los valores referencia considerados por la OMS como nocivos para la salud de las personas.

Los ciudadanos bogotanos son conscientes de esta problemática y la están sintiendo. Es así como en la última encuesta de percepción ciudadana del programa “Bogotá Cómo Vamos”, el 75% de las personas reconocieron que la contaminación por ruido en la ciudad está afectando de alguna forma su salud o la de su familia. En este sentido, el número de quejas por ruido (ingresadas a la SDA) sigue siendo del orden de varios miles de casos por año (5,200 quejas en el año 2008).

Una situación realmente preocupante son los altos niveles de ruido que se perciben en los barrios contiguos al Aeropuerto El Dorado. Dicha problemática, ampliamente conocida por las autoridades locales, es causante de un notorio deterioro en la calidad de vida de los residentes de zonas aledañas al terminal aéreo. Estas personas inquietas por su situación (que además involucra la desvalorización de sus predios), se han manifestado en varias ocasiones con el ánimo de exigir al Distrito mayor control sobre las emisiones causadas por el aeropuerto, así como la formulación de estrategias de mitigación.

La administración local a través de la campaña de sensibilización “no más ruido, cambiándole la cara a Bogotá” logró despertar inquietudes en los bogotanos sobre la situación de contaminación auditiva. Asimismo, en el último año se iniciaron acciones encaminadas a reducir los niveles de ruido en la ciudad y se puso en operación la unidad móvil de control de ruido. Sin embargo, es aún mucho lo que falta por hacer técnica, política y culturalmente para realmente mejorar las condiciones de esta problemática de contaminación urbana. Solo serán realmente efectivas las intervenciones que lleguen a tener un impacto significativo sobre la calidad de vida de todos los bogotanos.


Entonces, ¿qué hacer y qué proponer?

A pesar de la relativa poca evidencia técnica con la que cuenta el Distrito es posible afirmar que Bogotá afronta un serio problema de contaminación auditiva. Esta situación, que meceré toda la atención de las autoridades distritales y de la ciudadanía, debe ser mejor documentada. Es necesario articular esfuerzos entre las autoridades distritales y las alcaldías locales que permitan generar una estrategia de control y mitigación de los efectos negativos generados por el exceso de ruido. Esta estrategia debe estar orientada a partir de los siguientes frentes de acción:

Caracterización del problema. Es determinante conocer cuál es la verdadera situación de contaminación auditiva en la ciudad. Una correcta caracterización de la problemática no sólo depende de la cantidad de información que se tenga sino también de la calidad de ésta. En este sentido, las autoridades distritales y alcaldías locales deben aumentar el número de instrumentos de medición de última tecnología. Además, deben conformar equipos de trabajo con personal capacitado en el manejo de estos equipos y en la correcta interpretación de la información, para de esta manera garantizar un diagnóstico acertado. Una de las críticas que ha hecho la Personería de Bogotá a la SDA y a las distintas administraciones locales es la falta de equipos y personal técnico idóneo para hacer un diagnóstico y control efectivo de esta problemática.

Se deben generar mapas de ruido para la totalidad de las localidades del Distrito. Este instrumento es una herramienta muy útil para cuantificar la magnitud del problema, para identificar las principales fuentes de emisión por zonas de la ciudad y para poder desarrollar programas preventivos, correctivos y de seguimiento. Estos documentos, que deben ser actualizados constantemente, pueden ser utilizados como soporte para la elaboración de nuevos planes de ordenamiento territorial.

Cultura ciudadana. Una política de reducción de ruido en un centro urbano solo puede establecerse si se tiene un diagnóstico adecuado de la situación y si las autoridades y la comunidad son lo suficientemente conscientes del problema. En este sentido, es preciso recuperar las nociones de cultura ciudadana cada vez más ajenas para la mayoría de los bogotanos. Son necesarias continuas campañas de educación y sensibilización que inviten al ciudadano del común a cambiar varias de las conductas de su rutina diaria (v.g., uso frecuente del pito de su vehículo, mejora de patrones con conducción, volúmenes adecuados en fiestas en residencias).

Un escenario de cultura ciudadana en Bogotá involucra también a los comerciantes (los cuales generan el 60% de las quejas por ruido en la ciudad), a quienes a través de un proceso de acompañamiento por parte de las autoridades se les debe invitar a la autorregulación. Un tipo de iniciativas que puede ser tomada como punto de partida fue la firma del Pacto de Seguridad y Convivencia de la Zona Rosa en la Localidad de Chapinero. Este pacto fue una invitación a residentes, comerciantes y las autoridades de la zona para ejercer un autocontrol sobre los niveles de ruido (que en la localidad pasaron de ser una situación ambiental a convertirse en una problemática social).

Planeación urbana. El objetivo de convertir a Bogotá en una ciudad más competitiva demanda una planeación urbana cada vez más elaborada. Es necesario un estricto control sobre el uso del suelo de tal forma que nuevas urbanizaciones, centros educativos y hospitales estén a una distancia considerable de las principales vías de mayor flujo vehicular en la ciudad. Asimismo, este control sobre el uso del suelo debe garantizar la no presencia de establecimientos nocturnos en zonas residenciales.

A través de una adecuada planeación urbana se debe considerar también el uso de algunas barreras físicas para mitigar los efectos negativos del ruido en las zonas donde éste es más crítico (en especial en inmediaciones de vías principales). Estas barreras pueden ser vegetación alta y espesa que ayude a reducir el ruido pero también armonicen el paisaje y reduzcan la sensación de molestia al estar cerca una gran autopista, por ejemplo. También se pueden contemplar iniciativas como la propuesta de construcción de un parque lineal paralelo a la pista sur del Aeropuerto el Dorado. Este parque, además de las posibilidades ambientales y de esparcimiento que podría ofrecer, representaría una barrera natural mitigadora del ruido en la localidad de Fontibón.

Una estrategia que involucre un completo diagnóstico de la problemática, educación y cultura ciudadana y elementos de planeación urbana será una alternativa acertada para reducir los elevados niveles de ruido en Bogotá. Más importante, es una alternativa para mejorar notablemente la calidad de vida de los ciudadanos y se convertirá en un mecanismo para promover una ciudad más digna y más competitiva.


Referencias


Alcaldía Mayor de Bogotá (2010). Observatorio Ambiental de Bogotá. Secretaría Distrital de Ambiente.

Cámara de Comercio de Bogotá (2010). Bogotá Cómo Vamos 2009: encuesta de percepción ciudadana. Disponible en: http://www.bogotacomovamos.org/datos/AE_14_Bogota_Como_Vamos_2009.pdf

Deutsche Gesselschaft fur Technishe Zussammenarbeit - GTZ (2002). Texto de Referencia para la Formulación de Políticas en Países en Vías de Desarrollo. Módulo 5C: Ruido y su Mitigación. Alemania. Disponible en: http://www.cleanairnet.org/lac/1471/article-58289.html

Organización Panamericana de la Salud-OPS (2009). Análisis del Perfil de Salud Urbana en Bogotá. Fundación Ciudad Humana, Bogotá.

Pacheco, J., Franco, J.F. y Behrentz, E. Caracterización de los Niveles de Contaminación Auditiva en Bogotá: Estudio Piloto. Revista Ingeniería Universidad de los Andes. No. 30, 72-80.

Personería de Bogotá (2006). El Ruido Ensordece a Bogotá. Disponible en: http://www.personeriabogota.gov.co/?idcategoria=993

Personería de Bogotá (2005). Veeduría Temática, Control Institucional a la Contaminación Auditiva en Bogotá. Personería delegada para el medio ambiente y desarrollo urbano. Reporte Institucional.

Velez, L.M. y Espinosa, G.J. (2008). Afectación de la Contaminación por Ruido en el Desarrollo Urbano. VII Seminario Nacional de Investigación Urbano Regional. Medellín.

lunes, 17 de mayo de 2010

De Bogotá D.C. a Bogotá Wi-Fi

La diferencia entre las sociedades ricas, en continuo crecimiento, y las pobres, que tienen un gran retraso, es el rezago tecnológico. Está claro que, cuando un país hace un esfuerzo decidido y continuo para otorgarles herramientas de conocimiento a sus ciudadanos, está asegurando un presente y un futuro mucho más sólido, pues les permite ponerse “al día” frente a su preparación académica y profesional.

Esta es una apuesta que, tanto los Estados como los gobiernos locales, deben empezar a adoptar; pues es aquí donde el capital humano genera riqueza social y crecimiento económico. No obstante, los costos en el acceso a Internet siguen siendo escandalosamente altos a pesar de que hay mayor regulación en la oferta y hay más competidores en el mercado.

Uno de mis sueños y será uno de mis proyectos para la Alcaldía Mayor de Bogotá es que la ciudad cuente con un acceso ilimitado a Internet y a todos los servicios de información, para que los habitantes de todas las zonas de la ciudad puedan conocer de primera mano qué es lo que está pasando en el mundo, en tiempo real.

Esta no es una idea descabellada, poco a poco en diferentes partes del mundo gracias a la unión y esfuerzo de los sectores público y privado es posible ofrecerles este servicio a los ciudadanos “de a pie”.

En efecto, existe una clasificación de las Ciudades Digitales que se hace con base en las facilidades en el acceso a Internet, que se diferencian entre Ciudades Digitales con ánimo de lucro -creadas por compañías privadas para una labor comercial. Este tipo de ciudades prima en E.E.U.U.-; las Ciudades Digitales sin ánimo de lucro, que son creadas por iniciativas de los ciudadanos o de administraciones públicas con fines específicos, las cuales han tenido enorme auge en Asia.

Y las Ciudades Digitales Mixtas, que son aquellas que tienen una parte de iniciativa pública y otra parte de iniciativa privada; y, por lo tanto, tienen varios servicios con o sin ánimo de lucro. Este modelo, en particular, garantiza la sostenibilidad financiera a los prestadores del servicio y, a la vez, busca que los ciudadanos puedan acceder a la información.

En las grandes metrópolis como Nueva York, Paris, Londres, Berlín o Beijing, por citar algunas, cuentan con “Hot Spots” (en español podría traducirse como “puntos calientes”), los cuales le permiten a los habitantes conectarse a Internet de manera gratuita o pagando un pequeño porcentaje por el tiempo utilizado.

En Suramérica hay casos interesantes en Santiago de Chile y Rio de Janeiro. En la capital chilena hoy existen varios “Hot Spots” en donde hay servicio de conexión de forma gratuita y en Río de Janeiro el servicio de Internet ya se ofrece en las favelas de Doña Marta y Ciudad de Dios, dos de las zonas más pobladas y deprimidas de la ciudad; próximamente, los cerca de 60.000 habitantes de la favela de Rocinha –el barrio más pobre de Brasil- tendrá acceso al Wi-Fi. Y, en breve, será extendido a toda la Baixada Fluminense, que es el conjunto de municipios en la periferia de la región metropolitana de Río de Janeiro en el que viven cerca de 2,5 millones de personas.

Aquí, los números lo dicen todo: el gobierno local tiene reservados 4, 5 millones de reales (unos 2,3 millones de dólares) para extender la señal a todos los suburbios de Río de Janeiro. Sin embargo, en esta iniciativa también participan la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ); y la Universidad privada Pontificia Universidad Católica (PUC), que desarrolló la tecnología para ofrecer internet en la favela de Ciudad de Dios.

Estos ejemplos nos demuestran que el servicio de Ciudad Digital debe estar enfocado en las necesidades de su población –más que todo a la que, por razones económicas, no puede acceder a éste-; por lo cual se puede establecer una alianza entre los gobiernos locales con asociaciones comunitarias; las bibliotecas; las universidades públicas y privadas, y el sector empresarial. Por otra parte, debe haber una empresa de telecomunicaciones que asuma la adquisición de máquinas; las licencias de software; las líneas de comunicaciones y que se responsabilice por la ampliación del servicio.

Nuestro sueño y prioridad es implementar un modelo mixto de Ciudad Digital, a través de la prestación del servicio de forma gratuita inicialmente en las localidades más marginadas -por ejemplo, Ciudad Bolívar, Bosa o Usme- con el fin de que los colegios y demás entidades educativas y comerciales del sector tengan acceso gratuito al servicio de Internet. Como parte integral de nuestro sueño, está también el poder brindar contenido gratuito de tipo cultural, académico y de gobierno en línea, entre otros, a los usuarios. De nada sirve a una población el estar altamente conectada si no obtiene los beneficios de un contenido útil en la red.

El servicio de Wi-Fi también debe implementar en sectores de la ciudad con mayor movimiento comercial y económico, en estos sitios se podrían establecer tarifas razonables para el acceso a Internet inalámbrico, como en el Centro Financiero de la calle 72; o en la zona empresarial comercial del Salitre.

Bogotá debe avanzar y estar a la altura de muchas ciudades. Es inaudito y no podemos permitir que nuestros niños, jóvenes y ancianos no cuenten con acceso libre y permanente a la red de información, y que los siga “atropellando” la tecnología, al no existir mecanismos que incentiven su uso.

lunes, 10 de mayo de 2010

¿En dónde están los recursos de la valorización?

En el año de 2005 el Concejo de Bogotá autorizó al Distrito, mediante el Acuerdo No. 180, el cobro de la valorización a 300 mil ciudadanos. Con esta contribución se esperaba recaudar 2,1 billones de pesos, destinados a 137 obras que se ejecutarían en cuatro fases (de 2007 a 2015). Hoy, después de 2 años, los bogotanos no sabemos ¿qué pasó con el dinero recaudado?, ¿cómo van las obras de la fase 1? y ¿cuál es el avance de las mismas?.

Frente a esta generalizada preocupación, el pasado 20 de abril, junto al Senador Juan Manuel Galán, citamos a un debate de control político al Alcalde Mayor, Samuel Moreno y al director del Instituto de Desarrollo Urbano –IDU- Nestor Eugenio Martínez para que respondieran por los 607 mil millones de pesos que los bogotanos pagaron por concepto del cobro de la valorización para construir 36 obras en toda la ciudad de la fase 1.

Mientras el actual director del IDU, Néstor Eugenio Martínez, acudió de manera cumplida, el Alcalde Mayor, Samuel Moreno no asistió; por esta razón, tomamos la decisión de no adelantar el debate y buscaremos que sea la Corte Constitucional quien obligue al burgomaestre asistir al Congreso y que le ponga la cara a los ciudadanos con este tema.

Mi conclusión de este ejercicio es: si el primer mandatario bogotano, no asiste a un debate de esta índole, es porque el manejo que se le está dando a esa contribución, tiene el mismo trasfondo, de desinterés, desidia y apatía.

Alcalde: las obras de infraestructura de un país o una región, en este caso Bogotá, tienen relación directa con la productividad y competitividad internacional. Bogotá necesita avanzar en este aspecto.